Agroecología: “No es una alternativa, es la única forma de producir”

Entrevista-Agroquimicos

 

En su paso por la ciudad, el licenciado en Ciencias Químicas, Juan Garberi, se refirió a las consecuencias del consumo de alimentos con agroquímicos y a la complicidad entre gobierno, “la academia” y transnacionales.
Negar, a esta altura del partido, los efectos nocivos de la exposición prolongada a los agroquímicos sería negar una verdad comprobada, científicamente hablando. Sin embargo, y pese a los avances logrados a fuerza de organización vecinal, todavía queda mucho por trabajo por realizar en cuanto a conciencia social respecto al consumo de alimentos con agroquímicos
“La agroecología no es una alternativa, es la única forma de producir agricultura desde todo el punto de vista, empezando por la salud y también por la rentabilidad”. La frase pertenece a Juan Garberi, licenciado en Ciencias Químicas con postdoctorado en Biología Molecular, exmiembro de la carrera de Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones (Conicet) y, como dato saliente, excompañero de facultad del actual ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Baraño.
De paso por Mar del Plata para participar de la Cátedra Abierta de Soberanía Alimentaria en la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), Garberi dialogó con QUÉ y habló sobre agroecología, agroquímicos, salud y la complicidad entre el gobierno, la “academia” universitaria y las transnacionales.
En ese sentido, el reconocido profesional consideró que pese a la postura de los funcionarios políticos y de los propios productores, es posible (y rentable) producir sin utilizar agroquímicos ni sustancias nocivas para la salud. “Desde el punto de vista de la producción general la agroecología es absolutamente sustentable”, consideró y reparó en el hecho de que durante miles y miles de años “fue agroecológico el proceso”.
“Recién hace 20 años que las transnacionales ingresaron los transgénicos y generaron este sistema, porque las mismas empresas que venden los transgénicos -los químicos que usan para enfermarnos- después nos venden los medicamentos para curar las enfermedades que ellos producen”, graficó.
Sobre esto último, Garberi dijo que el mundo atraviesa un proceso de concentración de capital “como nunca antes visto”. “Debemos ser claros, a nivel global el proceso económico está concentrado en 70 familias: y en lo cotidiano y en lo concreto, esto tiene que ver con que yo no quiero en mi mesa, no en la mesa de mis seres queridos, ningún tipo de veneno”, planteó, respecto a la importancia del conocimiento popular.
Y en ese sentido, destacó la importancia de que cada persona, desde su lugar, comience a generar un cambio. “Cada uno de nosotros puede tener su huerta y empezar a cultivar de esa manera; eso ya sería un avance impresionante”, propuso y ejemplificó la situación con un dato para nada alentador: “El arroz, el maíz, las galletitas, las verduras, todo tiene químicos; el tomate, solamente, tiene 17”.
“La realidad es que los alimentos que consumimos y compramos en las ciudades y que no son de productores agroecológicos están contaminados con químicos que nos enferman y nos matan. Lo que pasa es que no es traumático, no es espectacular el proceso. Entonces no se visibiliza, no se ve”, se lamentó y habló de las numerosas muertes, enfermedades, abortos espontáneos y nacimientos con malformaciones producto de esta situación.

COMPLICIDAD Y CONCENTRACIÓN DE CAPITAL
Para el especialista, actualmente “hay complicidad de los funcionarios y de la ‘academia’ con las transnacionales que producen, venden y lucran con estos químicos” ¿Por qué? Porque pese a que hay “infinidad de estudios internacionales y nacionales que acreditan científicamente la acción teratogénica, mutagénica, cancerígena y neurotóxica” de estas sustancias, muchos políticos todavía hablan de la inexistencia de estudios que avalen las denuncias de ambientalistas, trabajadores, médicos y profesionales.
Al respecto, el también referente de la Mutual Sentimiento advirtió: “La ciencia no es la ciencia del poder, la ciencia es el conocimiento y el conocimiento es universal. Y esto está, quien quiera ver los datos puede ver los datos de la realidad que evidencian con claridad la acción de enfermedad y muerte. Todo lo otro es un proceso de complicidad”.
Sobre esto último, Garberi habló de la existencia de un proceso “de carácter criminal, genocida y ecocida. “Si Barañao y sus cómplices salen a decir públicamente que el glifosato no produce cáncer a pesar de que hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) termina diciendo que el glifosato produce cáncer, entonces cuando la gente escucha que la academia dice que no pasa nada lo cree”, expuso.
Consultado respecto al rol de la organización popular a la hora de contrarrestar esta situación, el profesional sostuvo que pese a todo “los emergentes no se pueden evitar ni ocultar”. “Esto es un tsunami, la única salida posible es el cambio y el cambio empieza con la apropiación por parte del pueblo del conocimiento”, enfatizó e hizo hincapié en el hecho de que vivimos en un proceso que “mata, enferma a las personas y destruye el medio ambiente”.
“Este proceso económico de carácter extractivista es un proceso que tiene que ser modificado, porque podemos discutir cualquier proceso económico, lo que no es discutible desde ninguna perspectiva es un proceso económico que enferma y mata”, completó y entendió que es momento de “dejar de mirar para el otro lado”.

NO ES AMBIENTALISMO, ES SENTIDO COMÚN
En el marco de su visita a la ciudad, Garberi se refirió también a las concepciones de ambientalismo y fundamentalismo, en el marco justamente de la desacreditación constante que existe hacia la problemática. “Nosotros somos emergentes de la naturaleza, somos naturaleza, nos podemos creer más o menos pero somos eso. Entonces todo lo que hace daño a la naturaleza nos hace daño a nosotros”, expuso, sobre la concepción original de esta visión.
Y en esa misma línea, consideró que “no podemos no tener en cuenta a la naturaleza, porque estar sanos, no enfermarse, tener vida significa estar en armonía entre nosotros y con el medio ambiente”. “Es sentido común, vale desde cualquier perspectiva y no es una cuestión de ambientalismo; yo no sé si soy ambientalista, soy miembro de la academia por mis títulos, pero no encuadro en eso, encuadro en la defensa de la vida”, finalizó, respecto a la necesidad de intervención de la sociedad en general.

Fuente:  quedigital.com.ar

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Arman el primer ‘mapa’ bonaerense de contaminación por dioxinas

Arman el primer 'mapa' bonaerense de contaminación por dioxinas

 

Científicos de La Plata midieron la concentración de esos compuestos tóxicos clorados en el aire de 18 locaciones rurales y urbanas de la provincia.
Las dioxinas y furanos, a menudo englobados simplemente como dioxinas, son un grupo de contaminantes orgánicos clorados que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera como una preocupación mayor para la salud pública. Ahora, científicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) publicaron el primer “mapa” o registro de la concentración de estas sustancias en el aire de 18 lugares rurales y urbanos de la provincia de Buenos Aires.
“Aunque la inhalación no es una vía de ingreso importante en seres humanos, el riesgo de su presencia en aire radica en su probable transferencia a las cadenas alimentarias”, señaló a la Agencia CyTA-Leloir la autora principal del estudio, la doctora Natalia Cappelletti, del Laboratorio de Química Ambiental y Biogeoquímica de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP. Según la OMS, más del 90% de la exposición humana a esas sustancias se produce por medio de los alimentos, en particular los productos cárnicos y lácteos, pescados y mariscos.
Las dioxinas y furanos provienen de fuentes tales como quemas no controladas de residuos, incineradores en mal estado y ciertos procesos industriales. “La exposición prolongada a estos compuestos se ha relacionado con efectos carcinogénicos y alteraciones inmunológicas, del sistema nervioso, del desarrollo, del sistema endocrino y de la función reproductora”, afirmó la investigadora del CONICET.
Para este estudio, publicado en la revista “Science of the Total Environment”, los investigadores ubicaron captadores de aire durante dos a tres meses en 18 locaciones bonaerenses y luego realizaron las determinaciones en laboratorio.
Como era de esperar, en el campo las concentraciones promedio de dioxinas y furanos resultaron ser entre diez y treinta veces inferiores a las registradas en ciudades (aunque todavía inferiores a los máximos valores admitidos por la OMS). Sin embargo, los autores encontraron un sitio rural con niveles muy elevados de estos compuestos, lo que podría atribuirse a la emisión de incineradores municipales.
Para Cappelletti, la prevención o reducción de esos contaminantes debe basarse en un control estricto de los procesos industriales y de gestión de residuos. “Además, es preciso incluir el monitoreo de esos compuestos en diversas etapas de producción de los alimentos”, añadió.
Los investigadores fueron liderados por el doctor Juan Carlos Colombo, de la UNLP, y también participaron otros miembros de su grupo: las doctoras Julia Astoviza y María Carolina Migoya.

 

 

Fuente: InfoCampo

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Libro “Energía Nuclear: Una historia de engaños, ocultamiento y abandono”

Peligro Residuos Nucleares

Dedicado a Javier Rodríguez Pardo, in memoriam.

 

La energía nuclear nace en el desarrollo mismo de las armas nucleares.
A lo largo de los años se ha constituido en la forma de generar energía más costosa, más insegura, y nada renovable. Sólo es posible avanzar en ella con ocultamiento y engaños.
Este libro evidencia que no se trata de hacer buena gestión de la tecnología nuclear para la obtención de energía eléctrica. No hay buenas prácticas ni buenas técnicas que puedan evitar los atentados posibles, garantizar la prevención de los accidentes como los ya ocurridos, ni gestionar con seguridad las plantas y los residuos radiactivos al final de su vida útil, en todas las centrales existentes, las obsoletas y en las que se proponen construir.
Este libro busca relatar brevemente la historia de este tipo de energía, exponer cuál es el verdadero costo del Kw.hora de origen nuclear, desnudar algunos de los pasivos ambientales nucleares en la Argentina y reflexionar desde la ética generacional.
El ecologismo pugna por instalar un discurso crítico que interpele el crecimiento capitalista y sus procesos insustentables que han llevado a la civilización a la crisis, y que a la vez, pueda dar cuenta desde la ética, de las prácticas de desarrollo que aseguren la permanencia de la especie en el planeta, y de todas las demás especies, pues la pérdida de una sola de ellas, nos empobrece como humanidad.
Se agradece y promueve la difusión y el reenvío.

Investigación y redacción: Lic. Silvana Buján
Corrección: Bca. Rocío Damiano.
Revisión final: Arq. Guillermo Bengoa, Ing. Claudio Lowy, Ing. Edgardo Musumeci.

PRODUCCION INTEGRAL: BIOS Argentina
IGJ 16106
www.bios.org.ar

 

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BIOS Argentina presenta su libro – Energía Nuclear: Una historia de engaños, ocultamiento y abandono

Peligro Residuos Nucleares

Dedicado a Javier Rodríguez Pardo, in memoriam.

 

La energía nuclear nace en el desarrollo mismo de las armas nucleares.
A lo largo de los años se ha constituido en la forma de generar energía más costosa, más insegura, y nada renovable. Sólo es posible avanzar en ella con ocultamiento y engaños.
Este libro evidencia que no se trata de hacer buena gestión de la tecnología nuclear para la obtención de energía eléctrica. No hay buenas prácticas ni buenas técnicas que puedan evitar los atentados posibles, garantizar la prevención de los accidentes como los ya ocurridos, ni gestionar con seguridad las plantas y los residuos radiactivos al final de su vida útil, en todas las centrales existentes, las obsoletas y en las que se proponen construir.
Este libro busca relatar brevemente la historia de este tipo de energía, exponer cuál es el verdadero costo del Kw.hora de origen nuclear, desnudar algunos de los pasivos ambientales nucleares en la Argentina y reflexionar desde la ética generacional.
El ecologismo pugna por instalar un discurso crítico que interpele el crecimiento capitalista y sus procesos insustentables que han llevado a la civilización a la crisis, y que a la vez, pueda dar cuenta desde la ética, de las prácticas de desarrollo que aseguren la permanencia de la especie en el planeta, y de todas las demás especies, pues la pérdida de una sola de ellas, nos empobrece como humanidad.
Se agradece y promueve la difusión y el reenvío.

Investigación y redacción: Lic. Silvana Buján
Corrección: Bca. Rocío Damiano.
Revisión final: Arq. Guillermo Bengoa, Ing. Claudio Lowy, Ing. Edgardo Musumeci.
Producción Integral: BIOS Argentina – IGJ 16106 – www.bios.org.ar

 

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BIOS Argentina es miembro de
Red Nacional de Acción Ecologista – RENACE 
IPEN Por un futuro libre de tóxicos
Coalición Ciudadana Antiincineración
GAIA 
Y se expresa desde 1998 a través de www.programa-ecos.com.ar
Nuestro agradecimiento al apoyo de Fundo Socioambiental CASA, Brasil, para la realización de este trabajo.

 

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