La comisión de Producción del Concejo recibió a los autores del anteproyecto para regular las fumigaciones

 

Los creadores de la propuesta para regular la aplicación de agroquímicos plaguicidas en el partido de Tandil explicaron minuciosamente sus razones. Se mostraron conformes con el interés y predisposición de los concejales. Desde la Comisión se comprometieron a avanzar en la temática y aseguraron que no están poniendo resistencia.
Desde que se decretó la Fase 5 en Tandil, las comisiones del Honorable Concejo Deliberante (HCD) volvieron a reunirse semanalmente, en su último encuentro la delegación de Producción, Trabajo y Medioambiente comenzó a interiorizarse sobre el anteproyecto de Ordenanza de Regulación de la Aplicación de Agroquímicos Plaguicidas en el Partido de Tandil.
Para esto, tanto los titulares de dicha comisión María Haydeé Condino y Ariel Risso, como el resto de los concejales, recibieron a los autores de la propuesta, Graciela Canziani y Claudio Lowy.
Según reveló Condino, la intención era poder concretar la reunión antes de la pandemia pero no pudo darse, por lo que ahora se pusieron como objetivo avanzar en este sentido, por eso de aquí en adelante los jueves, cada 15 días, trabajarán exclusivamente en el proyecto.
“No hubo debate porque es nuestro primer encuentro”, aseguró, y advirtió que tanto el Ejecutivo como el Concejo trabajarán en la modificación de la ley vigente ya que quieren la mejor ordenanza para Tandil.

Un camino que empieza
Muy conforme con la recepción que tuvieron por parte de los ediles, Claudio Lowy manifestó también su satisfacción por el hecho de que el documento haya pasado a esta Comisión, luego de la presentación ante Banca 21 en 2018.
“Lo más auspicioso en esta instancia es que empezaron con las actividades en el HCD y comenzaron con el tratamiento del anteproyecto”, consideró. “Si va a salir, no sabemos”, añadió.
Explicó que los concejales manifestaron su interés en conversar con cada uno de los sectores involucrados, cuestión que fue confirmada por Condino, quien adelantó que contemplan charlar con aplicadores, productores tradicionales y agroecológicos, referentes del INTA, representantes de vecinos agrupados y médicos.
En este sentido, los autores brindaron algunas sugerencias de contactos que fueron bien receptados y serán tenidos en cuenta para las distintas instancias del análisis.

El respaldo para el cambio
Los referentes de la ONG que apunta al trabajo en ambiente y desarrollo sustentable, Bios Argentina, aprovecharon el espacio para exponer y explicar los fundamentos que sostienen el planteo de modificación de la regulación local actual.
“Hoy la ordenanza vigente permite que se apliquen plaguicidas de forma aérea hasta el borde de la edificación de las poblaciones rurales”, exclamó Lowy, señalando que dicha normativa se contradice incluso con la provincial, que fue promulgada 23 años antes. “Eso se aprobó así por cuestiones políticas y económicas”, analizó.
Tal como reveló, los integrantes de la Comisión estuvieron de acuerdo en la propuesta e hicieron algunas preguntas, pero lo que les resultó impactante fue cuando mostraron lo que implicaba el triple lavado de los bidones vacíos de plaguicidas de 20 litros. La acción incluso fue realizada por uno de los presentes, para demostrar que es una tarea muy dificultosa como para poder aplicarse en tantas cantidades, ni podría ser fiscalizado. “Los que lleguen al centro de acopio no podrían ser controlados”, dijo.
Además, los propulsores mostraron videos sobre los mitos y realidades sobre las derivas de las aplicaciones, alertando sobre las mentiras que hay en torno al tema y las publicidades que circulan. “El producto se va evaporando y las partículas llegan mucho más lejos de lo que es capaz de medirse, son publicidades mentirosas como la clasificación toxicológica”, aseveró.
Finalmente, Lowy destacó que lo que más les gustó del encuentro fue que tengan predisposición para escuchar, reconociendo que el proceso será largo. “El consenso estará entre los envenenadores y quienes lo padecemos, lo que es complejo por los intereses”, remató sin rodeos.

“No estamos haciendo resistencia”
La presidente de la Comisión de Producción , Trabajo y Medioambiente garantizó que en este camino que emprendieron buscarán elementalmente la diversidad de voces para lograr la mejor ordenanza para Tandil.
Subrayó que es un momento en que muchas ciudades están tratando el mismo tema, por lo que han hablado con otros municipios de la Quinta Sección que están en proceso de modificar sus ordenanzas, para interiorizarse y tomar ejemplos.
Asimismo, consideró que sería bueno que se realicen investigaciones a nivel nacional y provincial, ya que “si se habla de un producto que realmente es venenoso, como plantearon los autores del proyecto”, son primero aprobados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Si así se confirmara, planteó que habría que lograr que se deje de otorgar etiqueta verde a esos implementos que se venden.
“Somos un Municipio del interior, va a ser un camino largo, pero está bueno haberlo empezado a transitar”, sostuvo Condino, que además manifestó que le encantaría que la ordenanza salga por unanimidad, lo que llevará mucho trabajo. “No estamos haciendo ningún tipo de resistencia”, aclaró.

Fuente: El Eco

Puede ver el comunicado de BIOS acá con dicho estudio

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Detectaron restos de unos 16 agroquímicos en el agua y suelo de 15 escuelas rurales de Tandil

El dato surgió luego de un trabajo de investigación que realizaron docentes, estudiantes y graduados de la Unicen. Advirtieron sobre los daños en la salud que implica la presencia de estos plaguicidas que fueron formulados para eliminar vida. Preocupación porque la ordenanza local permite su utilización en espacios verdes públicos y privados.
En el marco de los proyectos denominados EcoAgricultura, del Programa de Voluntariado Universitario, docentes, estudiantes y graduados de distintas carreas de la Universidad Nacional del Centro (Unicen) presentaron un informe que develó que al menos en 15 escuelas rurales de Tandil hay restos de plaguicidas agroquímicos en suelo y agua.
El propósito de los proyectos fue promover el conocimiento de la agroecología y la producción orgánica en el ámbito de esos establecimientos educativos, como alternativas sostenibles de producción de alimentos, es decir amigables con el ambiente y beneficiosas para la salud.
Pudieron advertir que en el caso del partido de Tandil, la preocupación de la comunidad educativa con relación a las pulverizaciones ha ido en aumento ya que las mismas se realizan en las inmediaciones de las escuelas.
Atendiendo a esa necesidad de información, pudieron corroborar que cuando en las escuelas no debería haber presencia de agroquímicos plaguicidas, sí se econtraron en todos los colegios estudiados, tanto en el suelo como en el agua.
La inclusión del análisis de muestras de agua y suelo en estos dos proyectos de extensión universitaria obedece al propósito de atender la percepción de riesgo ante la evidencia de la presencia de sustancias tóxicas en el ámbito donde niños y docentes desarrollan sus actividades.
En sus conclusiones, advirtieron que el uso de productos biocidas sintéticos, particularmente en las vaporizaciones periódicas en los campos de cultivos aledaños a las escuelas rurales, pone en riesgo la salud de los alumnos y educadores.
El informe es sumamente amplio y fue presentado a través del canal de Youtube de la Unicen. Allí también explicaron algunos conceptos necesarios para el seguimiento de la línea investigativa, como a qué se considera tóxico y los tipos o grados de toxicidad que hay. Asimismo, ahondaron sobre las características de los 16 plaguicidas detectados, su clasificación, acción y efectos.

El procedimiento y el hallazgo
Graciela Canziani, una de las desarrolladoras del informe presentado, es profesora en la Facultad de Ciencias Exactas, Unicen, y forma parte del Instituto Multidisciplinario sobre Ecosistemas y Desarrollo Sustentable, y brindó detalles del trabajo
Si bien advirtió que lo encontrado no son concentraciones que impliquen una toxicidad aguda, sostuvo que sí pueden producir efectos o enfermedades a largo plazo, cuando hay exposición frecuente. Esto es especialmente nocivo para los chicos, que están creciendo y son vulnerables.
Al decir agrotóxicos, los investigadores se refieren a productos o ingredientes activos que están diseñados para eliminar formas de vida, llamadas por los humanos “plagas”. Por lo tanto, sus residuos podrían encontrarse también en viviendas rurales o en una plaza de la ciudad, ya que allí también son utilizados conforme la ordenanza vigente.
El trabajo fue realizado sobre esas 15 escuelas, seleccionadas con la colaboración de la Jefatura Distrital entre 2017 y 2018, o sea que en el ciento por ciento de las entidades estudiadas encontraron plaguicidas. En algunas sólo uno o dos ingredientes activos, pero en otras hasta ocho distintos, tanto en agua como en suelo.
Con la colaboración de Virgina Aparicio y Eduardo De Gerónimo del INTA Balcarce, tomaron las muestras para detectar qué agroquímicos estaban presentes y luego calcularon las concentraciones, que si bien fueron bajas, rastrearon las características de cada uno de los 16 plaguicidas y sus consecuencias tanto en la salud como en los ecosistemas.
Para esto compararon con normativas de países de hemisferio norte y Australia. “Nuestra investigación fue bibliográfica para posicionarnos y nos demostró que hacen falta estudios epidemiológicos para determinar el estado de la gente en Tandil, particularmente”, indicó. Por otro lado, marcó que en la Unicen hay varios grupos trabajando en lo que refiere a la problemática del ecosistema, ya que es muy amplio el espectro de temas a investigar, como el punto de vista sociológico y la exposición de quienes viven en zonas rurales.

Los daños en la salud
“Los agroquímicos plaguicidas que se liberan al ambiente son absolutamente incontrolables, en el desplazamiento, persistencia y en el efecto que tienen porque dependen de factores ambientales como cantidad de materia orgánica, temperatura, viento, humedad, calidad del suelo y presencia de microorganismos que puedan degradarlos”, explicó.
Sobre las consecuencias de las concentraciones de estos ingredientes activos, indicó que hay muchos grupos de investigación que apuntan a develar la genotoxicidad. Trajo a colación el caso de contaminación del agua en Pergamino, donde el juez tomó las pruebas de resultados en estudiantes rurales de Córdoba para fijar la distancia de 1095 metros libre de plaguicidas en los alrededores de las casas.
Mencionó que existen varios cursos de investigación sobre daños genéticos y otros tipos de contaminación, como en partículas de suelo barridas por el viento y algunos que se enfocan en los algodones, gasas y tampones con restos de glisfosato, como para mencionar algunos. “En Argentina hay una cantidad considerable de trabajos”, dijo.

La ordenanza en Tandil
“Aquí se permite la aplicación de plaguicidas de clasificación 3 y 4, o sea banda azul y banda verde, en cualquier espacio verde público o privado; de hecho algunas personas los usan para eliminar los yuyos de sus casas”, explicó. Aunque esta clasificación indicaría que son poco tóxicos, son bastante nocivos, y la especialista marcó que son varios los tipos y difieren en su forma de acción. Advirtió que lo más peligroso de esto es que muchas veces los utilizan en forma conjunta.
Cabe recordar que el año pasado, en agosto, Canziani realizó la presentación ante Banca XXI de un anteproyecto para modificar la legislación de aplicación en este partido, según informó al conversar con el programa “Cosas que pasan” de Tandil FM (104.1), las comisiones del Concejo Deliberante están analizando la propuesta y han charlado con especialistas de otros sectores.
Distinguió que aquí y en ciudades de alrededores hay varios productores agroecológicos y consideró que lo necesario es que desde los municipios se promueva esta forma de hacer alimentos, brindando asesoramiento a quienes quieran reconvertirse.
“La decisión política no ha sido tomada y hace falta acercar ayuda a quienes quieran producir de otra forma”, sostuvo.

Las escuelas rurales participantes
– JIRIMM 913, Azucena
– JIRIMM 2 y EEP 64 “Almafuerte”, paraje La Patria, también llamado paraje Santa Teresa
– EEP 4 “Mariano Moreno”, Cerro Leones
– EEP 6 “Amanecer de Esperanzas”, paraje San Antonio
– EEP 12 “Miguel de Azcuénaga”, paraje Los Mimbres
– EEP 19 “Bernardino Rivadavia”, Gardey
– EEP 29 “Cornelio Saavedra”, Desvío Aguirre
– EEP 33 “Guillermo E. Hudson”, paraje La Porteña
– EES 5 María Ignacia Vela
– EES 6 Ext.2020, paraje San Antonio
– EES 13 De la Canal
– EES 16 “Mariano Moreno”, Cerro Leones
– EES Agropecuaria 1 “Dr. Ramón Santamarina”
– EES Técnica 2 Anexo 3021 Fulton
– EES Técnica 4 Gardey.

Fuente: El Eco

Puede ver el comunicado de BIOS acá con dicho estudio

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Agroquímicos biocidas en escuelas rurales de Tandil

 

Investigadores, docentes y alumnos de la Universidad Nacional del Centro (UNICEN) detectaron la presencia de agroquímicos biocidas en suelo y agua de pozo en las 15 escuelas rurales participantes del proyecto de extensión. Estas conclusiones surgen en el informe “Agroquímicos plaguicidas en Escuelas Rurales del Partido de Tandil” que fue presentado ayer.
El trabajo detectó la presencia de 16 ingredientes activos de formulados de plaguicidas. Todas las escuelas estaban contaminadas, algunas con hasta 8 de estos productos. El informe pone en evidencia el riesgo que corre la comunidad educativa rural del partido, así como la población cercana a los establecimientos educativos.
Muchos de los plaguicidas encontrados en las muestras son genotóxicos, neurotóxicos, carcinogénicos y/o disruptores endocrinos, capaces de generar efectos nocivos a la salud a muy bajas dosis. Está comprobado que las personas expuestas una o repetidas veces a estos agroquímicos biocidas elevan su posibilidad de desarrollar enfermedades con el tiempo. Algunas de estas sustancias no han sido todavía suficientemente estudiadas, lo cual no implica que sean inocuas.
En la totalidad de las escuelas relevadas por los investigadores de la UNICEN se detectaron sustancias tóxicas. En el agua se encontró con mayor frecuencia Metsulfurón metil (en el 89% de las muestras), Atz-desetil (metabolito de Atrazina, en 77% de las muestras) y Diclosulam (67%), En las muestras de suelo los ingredientes activos más frecuentes fueron Atrazina y su metabolito Atz-OH (63% y 69% de las muestras respectivamente), AMPA (metabolito del Glifosato, 69%), Glifosato (56%) y 2,4-D (50% de las muestras).
El trabajo de extensión universitaria señala que: · Los agroquímicos biocidas se difunden en el aire por efecto de las derivas primarias, secundarias y terciarias, se escurren hacia ríos y arroyos, se infiltran hacia las napas subterráneas y se adsorben a partículas de suelo que son transportadas por el viento.
Una vez liberados al ambiente, son incontrolables. · Las Buenas Prácticas Agrícolas son necesarias pero absolutamente insuficientes. Aun cuando se sigan al pie de la letra, no pueden, de ninguna manera, proteger a la población ni a los ecosistemas.
Resulta indispensable hacer estudios epidemiológicos, en especial en niños y niñas, de las comunidades educativas rurales del Partido de Tandil. El equipo de trabajo estuvo compuesto por las docentes e investigadoras de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNICEN Graciela Canziani, Agustina Cortelezzi, Soledad
Fontanarrosa y Adela Tisnés; los investigadores de la EEA INTA Balcarce Virginia Aparicio y Eduardo De Gerónimo; y estudiantes y graduados que integran el proyecto de Voluntariado Universitario EcoAgricultura financiado por la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación.

El trabajo puede descargarse de aquí
La presentación puede verse en: https://youtu.be/Dtrgn3Wp0ws

Contacto: canziani@exa.unicen.edu.ar

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