Agroquímicos: una red de especialistas condena la ordenanza aprobada en Mar Chiquita

 

La Red de Bioética del Sur Bonaerense emitió un comunicado en donde afirma que el intendente Jorge Paredi y los concejales marchiquitenses violan la Constitución Nacional.
Los cuestionamientos van en alza en Mar Chiquita. La determinación tomada por el intendente Jorge Paredi, de promulgar la ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante que permite la aplicación de productos fitosanitarios a escasos metros de centros urbanos, suma más voces en contra.
El 13 de mayo pasado, los concejales votaron por unanimidad a favor del permiso de fumigar a 150 metros de zonas urbanas, a 50 metros de zonas rurales pobladas, a 200 metros frente a escuelas rurales y a 25 metros frente a cuerpos de aguas superficiales.
Luego de la masiva movilización por ruta 11 en protesta a la normativa, realizada a principios de octubre pasado y luego de una primera también multitudinaria efectuada meses atrás; miles de residentes del distrito aseguran que en Mar Chiquita «se gobierna a espaldas del pueblo y sin participación ciudadana».
La definición traza un contexto claro de lo que sucede hace meses en torno al tema: ante los numerosos reclamos y voces disidentes, entre las que se encuentra la del propio Ministro de Ambiente de la Nación, el jefe comunal ha hecho caso omiso.
En los últimos días se conoció una nueva postura en contra de lo definido por el poder Ejecuvito y los concejales marchiquitenses desde la Red de Bioética del Sur Bonaerense, que fue contundente al respecto.
La entidad está integrada por especialistas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Unmdp, del Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur, del Instituto Nacional de Epidemiología y de los hospitales Materno Infantil e Interzonal General de Agudos. Todos coinciden en que en Mar Chiquita directamente se violan tanto la Constitución Nacional como la de la Provincia de Buenos Aires.
«Dicha ordenanza es violatoria de la medida cautelar que aplica la restricción de las fumigaciones a 1500 metros de centros poblados, escuelas, mar, cursos y cuerpos de agua, entre otras en el Partido de Mar Chiquita, emitida por el Juzgado N° 15 de Mar del Plata)», recordaron desde la red en primera instancia.
«Días antes de esta aprobación, la comunidad autoconvocada en asamblea ciudadana se manifestó en caravana solicitando el veto de dicha ordenanza, dado el riesgo que esta normativa implica para la salud de los pobladores. En ambas situaciones, incluso reflejadas en medios periodísticos locales, se ha ignorado que existen evidencias e información científica que señalan la peligrosidad de los agrotóxicos hacia las personas y el ambiente, y la movilidad de los agrotóxicos más allá de los 10 km (Momo, 2010; Bernava et al., 2012; Tomasoni, 2013, entre otros)», argumentaron desde la agrupación a continuación.
En esa línea, los integrantes de la red ahondaron en la ilegalidad de lo dispuesto por las autoridades locales: «Desoír los reclamos genuinos de la sociedad, infringir las normativas municipales vigentes, hacer caso omiso a los fallos judiciales y a la información científica incumple con lo declarado en el Artículo 41 de la Constitución Nacional Argentina y en el Artículo 28 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, referidas al derecho de todxs lxs habitantes a un ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano», sentenciaron.
Desde la red consideran incluso que quienes llevan adelante y avalan la práctica de las fumigaciones «incumplen con el principio bioético de no maleficencia y vulneran la integridad de las personas debido a que producen graves daños a la salud y al ambiente». En ese sentido, los especialistas afirman que la ordenanza «viola el principio de justicia y equidad, al no garantizar la seguridad sanitaria para toda la población».
Por último, desde una mirada más amplia, la red sostiene que el hecho de «afectar con las fumigaciones la salud integral, significa atentar contra un parámetro fundamental para el desarrollo del bienestar». Al respecto sus integrantes advierten que si se «toma en cuenta este contexto de pandemia, debilitar el sistema inmune y vías respiratorias, vulnera aún más y agrava la salud e integridad de las personas».

Daños
Los daños a la salud generados por los productos fitosanitarios aparecen en investigaciones científicas, que confirman lo que generan los productos químicos sintéticos utilizados por la actividad agrícola. Los elementos tóxicos ingresan al organismo por varias vías: dérmica o por piel, bucal o por ingestión y nasal o por inhalación.
Los efectos pueden manifestarse rápidamente (intoxicación aguda) con síntomas como diarrea, cefalea, vómitos. En el caso de una acumulación y exposición mayor a estos tóxicos, los daños afectan distintos órganos, desarrollando cánceres (Merhi et al. 2007; Pluth et al. 2019); disrupciones en el sistema endocrino (Gasnier et al. 2009), daño en el sistema reproductivo (Cremonese et al. 2017); mal de Parkinson (Semchuk et al. 1992); Alzheimer (Richardson et al. 2014); daño neurocognitivo y motor (Muñoz Quesada et al. 2016a), polineuropatía periférica (Grillo et al.2018) depresión y ansiedad (Muñoz- Quesada et al. 2016b), malformaciones en niños al nacer (Ueker et al. 2016), daño renal (Raines et al. 2014) y genotóxicos (Vazquez Boucard et al. 2017).

Fuente: 0223.com.ar
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No Aceptamos el Trigo Transgénico

 

“Hay que marchar con todos para soltar la aurora
dentro de tu pueblo como un inmenso río
por donde irá la vida liberada cantando:
Ya vuelvo, amor, América, espérame en el trigo.”

Armando Tejada Gómez, de Compadres del horizonte. 1960

 

Desde BIOS rechazamos la aprobación de la variedad transgénica de trigo HB4 tolerante a la sequía de la empresa Bioceres, que acaba de ser anunciada.
Pareciera estar reviviéndose aquéllos momentos de hace más de veinte años, cuando la soja transgénica desembarcaba de la mano de Monsanto. Proceso que visto en perspectiva agotó los suelos, contaminó ecosistemas y personas, deforestó miles de hectáreas, expulsó campesinos, siempre bajo la promesa de dar alimento y promover el crecimiento reduciendo el uso de químicos.
Ninguna de las promesas de los anteriores eventos transgénicos se han cumplido. Argentina es hoy el primer país en autorizar trigo modificado genéticamente. La variedad de trigo HB4, desarrollada por Bioceres y la francesa Florimond Desprez «confiere tolerancia a la sequía y tolerancia al herbicida glufosinato de amonio», dice la resolución que lo aprueba.
Pero no menciona el efecto que puede tener para el consumo humano.
No adelante el impacto del herbicida asociado, cuando aún la sombra del glifosato nos persigue y nos perseguirá durante décadas.
Ni menciona que los mercados internacionales están cerrados a la compra de trigo transgénico.
Ni la larga lista de expertos que señalan estos riesgos.
Ni recuerda que este tipo de paquetes tecnológicos tienen un fuerte impacto de emisión de gases de efecto invernadero en todo su ciclo.
Y soslaya el tremendo riesgo de la cruza entre el trigo convencional y el modificado genéticamente.
El trigo es la base simbólica de la alimentación. Ha acompañado al hombre desde el inicio de la agricultura. Está a diario en nuestra mesa. Y hasta tiene un sentido religioso.
Por el derecho a la soberanía alimentaria y a todo lo que este evento implica, decimos que NO al trigo transgénico.

BIOS

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