Agroquímicos: Seguimos en peligro y sin respuestas

En diciembre del 2009 BIOS realizó un muestreo en el Mercado Concentrador de frutas y verduras, hallando agroquímicos (Dimetoato y Clorpyrifós) en lechuga, morrón y apio en venta para consumo humano. Se realizó entonces la denuncia penal correspondiente.
SENASA y el Municipio reconocieron las deficiencias de los controles, y auguraron mayores y mejores sistemas de vigilancia.
Entretanto, el Ministerio de Salud de la Nación emitió una resolución en febrero ppdo. por la cual debía realizarse registro epidemiológico en los centros de salud sobre los casos tratados que pudieran asimilarse a exposición o ingesta de plaguicidas.

 
Ninguna de ambas cosas se resolvió, y han pasado ya diez meses.
Alumnos de un colegio privado marplatense realizaron, para la Feria de Ciencias 2010 en su preocupación sobre los residuos de plaguicidas hallados en las verduras de consumo diario, un trabajo de rastreo tomando en cuenta lechuga, apio, rabanitos y perejil. Las muestras fueron tomadas en verdulerías barriales y procesadas en un laboratorio certificado por SENASA con técnicas de cromatografía gaseosa y cromatografía líquida. Los resultados, una vez más, son alarmantes:
La ingesta diaria permitida tanto para Dimetoato como para Clorpyrifos en el ser humano es de 0 – 0.01 mg/kg de peso corporal por día.
Los efectos sobre la salud: 
– Dimetoato los signos de intoxicación que se manifiestan son: Inhibición de colinesterasa, cefalea, visión borrosa, vómitos, sudoración excesiva, etc.
– Clorpyrifos los efectos se manifiestan por: fatiga, náusea, molestia intestinal, sudor y cambios en el ritmo cardíaco, parálisis, convulsiones, desmayos y muerte.
BIOS vuelve a manifestar su alarma ante el silencio y la inacción oficial que pone en peligro la salud de todos los consumidores de verduras.
Además, en relación a la franja de seguridad sin fumigaciones, nos preocupan versiones off the récord que han llegado a nosotros acerca de la intención de los agrónomos de solicitar la modificación de la ordenanza, colocando en vez de “prohibido el uso en una distancia menor a mil metros” la frase “prohibido el uso indebido en una distancia menor a mil metros”, modificación que anularía por completo el efecto de la Ordenanza, habida cuenta que a todas luces y por evidencias clínicas reiteradas en análisis, el “uso” casi siempre es “indebido” y resulta declaradamente imposible el control cabal, a decires de todas las autoridades involucradas.
Sería un retroceso sanitario enorme, y la legitimación de la puesta en riesgo de la población.
BIOS
IGJ 16109

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