Sobre el Programa de Desarrollo Rural Sustentable

Algunas organizaciones han sido invitadas a la presentación del Programa de Desarrollo Rural Sustentable por parte de la Secretaría de Desarrollo Productivo de la Municipalidad de General Pueyrredón.
Ese Programa es el que se generó como reacción a la ordenanza que establecía una distancia de protección ante las aspersiones con agrotóxicos, de 1000 metros sobre las zonas periurbanas, y que lo redujo a 25 y 100m.
En el momento de la gestación de ese Programa, fuimos desoídos sistemáticamente con nuestros numerosísimos aportes, comentarios y sugerencias. Compilamos y sistematizamos el estado del arte en este tema, acercando las mejores producciones científicas con referato y las declaraciones institucionales de las autoridades sobre la materia.
El resultado fue una ordenanza bochornosa, generada sin tomar en cuenta criterios sanitarios, y que prácticamente expone a las poblaciones afectadas al riesgoso camino del impacto sanitario. Se desconocieron los argumentos vertidos por expertos en la Consulta Pública de octubre 2012.
El sistema agrícola de producción de alimentos está en crisis. Discutir metros más o metros menos, parece un debate banal. Pero cada una de estas discusiones “banales” es clave para muchos compatriotas en el entretanto. Porque les fumigan sus casas, sus hijos, sus escuelas, sus cuerpos. Porque las enfermedades se multiplican y nadie da cuenta de ello en un contexto de epidemiología ausente.
Es llamativo ver cómo los que deben trabajar para que las leyes se acomoden a las evidencias actuales, más las acomodan a los intereses de empresas productoras y aplicadoras y desestiman completamente el universo de la salud.
Lo químicos están en nuestra sangre evidenciando que se desmadró el sistema y que resulta imposible ponerle fronteras al viento, al agua, a los insectos. La atmósfera en la cual volcamos algo es democráticamente la misma para todos. Las cosas no desaparecen. Cambian de matriz, se degradan en otras sustancias, se recombinan con otras moléculas. Y la toxicidad a veces baja, pero a veces se potencia.
Las llamadas “buenas prácticas agrícolas” se empecinan es hacer más de lo mismo. En seguir afirmando falsamente que no se puede cultivar de otra manera que intoxicando a las personas, esparciendo veneno junto a los hogares, dejando residuos en las verduras que comemos. Los últimos estudios, que ponemos a disposición como siempre, sobre derivas muestran con absoluta contundencia las enormes distancias recorridas por los agrotóxicos desde el momento de su aplicación.
La clasificación en bandas de colores o clases de toxicidad es falsa, creada y promovida por quienes producen esas sustancias, y ha sido duramente criticada por investigadores, auditores y defensores nacionales.
Ya se sabe que año a año se reducen los “límites permitidos” en verduras de consumo y se prohíben sustancias que hasta ayer eran rociadas en el “marco de la ley”. Una ley que dice hasta qué nivel tienen derecho a intoxicarnos los que promueven este sistema agrícola en crisis.
Por esto y por todo lo ya conocido, nos podemos ni queremos ser partícipes de este Programa que no protege la salud de las personas ni del ambiente.-

BIOS Argentina
bios_argentina@yahoo.com

Mar del Plata contra el saqueo
contraelsaqueomdq@gmail.com

Asamblea Paren de Fumigarnos
parendefumigarnos@hotmail.com

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