Usted está comiendo lechuga con dimetoato y clorpiryfos

En la mañana de hoy, BIOS ha radicado la denuncia en la Fiscalía General habiendo comprobado que hay riesgo para la salud humana por contaminación con plaguicidas en las verduras de consumo masivo en General Pueyrredón.-
BIOS justifica ante la justicia que es penalmente responsable el MUNICIPIO tanto en su Ejecutivo como en el Legislativo, ya que en estos 6 años no se ha avanzado de ningun modo para proteger a las personas del envenenamiento.
BIOS ha PROBADO tal cosa a través de análisis específicos y ha alertado sistemática y formalmente a las autoridades y legisladores sobre el tema desde hace seis años. BIOS entiende que se trata de envenenamiento y que existe negligencia e incumplimiento de deberes de cuidado y protección que es imperioso existan en el gobierno local.
Desde el año 2004 BIOS viene cumpliendo presentaciones al gobierno Municipal y al Legislativo local, para que se controlen los RESIDUOS DE PLAGUICIDAS en las verduras de consumo habitual.
En estos seis años hemos realizado una docena de conferencias públicas / talleres / jornadas alertando del tema, hemos organizado en el salón del HCD local reuniones temáticas a las que asistieron responsables del área ambiental municipal, del HCD y sus comisiones de ambiente y salud, representantes de la ex SPA, de SENASA, del Ministerio de Agrarios de la Provincia, así como cooperativas de productores hortícolas, para que se organice un control sobre lo que ingieren los habitantes del distrito.
Al no tener respuestas, y considerar que el tiempo transcurrido de seis años y variadas intervenciones no amerita ya postergación ni mediación alguna, y entendiendo que está en riesgo inminente la salud de la población, el día 7 de diciembre de 2009 nos apersonamos acompañados por una Escribana Pública al Mercado Concentrador de Frutas y Verduras De Abasto Central (Ruta 88 Km. 5,5 de General Pueyrredón) de donde se proveen mayormente las verdulerías del distrito, y procedimos bajo Acta notarial a la toma de muestras en bolsas precintadas de cinco variedades de vegetales, adquiridos en paralelo en diferentes puestos. Siguiendo con la Escribana la Cadena de Custodia, depositamos las muestras en el Laboratorio Fares Taie, experto en análisis de residuos de plaguicidas.
El día 1 de febrero 2010 nos fueron entregados los resultados de los análisis: de 5 muestras, en 3 se hallaron químicos organofosforados no permitidos en vegetales de consumo humano.
Investigando sus impactos en la salud, hallamos un amplio abanico de efectos nocivos. La exposición a organofosforados puede dar lugar, además de a las intoxicaciones agudas por inhibición de la acetilcolinesterasa, a diversos síndromes neurológicos, conductuales y psiquiátricos de aparición subaguda, tardía o crónica. Entre ellos se incluyen la polineuropatía tardía y el trastorno neuropsiquiátrico crónico. Si bien el efecto inmediato se evidencia en cefalea, vómitos, sudoración, dolores abdominales, espasmos bronquiales, miosis y debilidad muscular, la polineuropatía es la más común de las intoxicaciones crónicas. Se caracteriza por un período de incubación superior a una semana, parálisis de extremidades inferiores y degeneración axonal.
El uso de organofosforados en los vegetales de mesa implica un riesgo gravísimo para los consumidores. Existen regulaciones acerca de los periodos de tiempo en los que una especie a la que se la aplicó veneno no debe salir a la comercialización. La realidad es que estas regulaciones casi nunca se cumplen, así como tampoco existe certezas de que en el Colegio Profesional correspondiente se registren las Recetas Agronómicas obligatorias a cabalidad. Y el resultado puede ser fatal.
BIOS QUILMES aspira a movilizar acciones tendientes a ejecutar los controles estatales regulares, formales y sistemáticos que establecen las disposiciones, para evitar este envenenamiento. Sin embargo, pruebas adjuntas mediante, no lo hemos logrado, y el envenenamiento continúa.
BIOS QUILMES promovió a lo largo de 4 años la Ordenanza que establece una franja de seguridad sin fumigaciones en los bordes periurbanos. Fue aprobada por unanimidad hace un año y tres meses, pero… jamás se ha reglamentado. Al menos, iba a ser un resguardo para los habitantes de la periferia, que se ven expuestos a las fumigaciones en sus casas, sus patios, sus jardines, y que ya manifiestan públicamente en medios de prensa y cortes de calles, sus dolencias e impotencia ante la inacción municipal.
Por lo expuesto y las pruebas aportadas al tribunal, estimamos que corresponde que el Sr. Fiscal investigue “prima facie” la existencia del delito consagrado en el Art. 200 y subsiguientes del Código Penal, cuyo bien jurídico tutelado es la salud pública.
Acompañamos nuestra denuncia con dictámenes sobre el caso que han confeccionado ad hoc la Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente, RAPAL y GRAIN.-

CONTACTO:
Lic. Silvana Buján
(0223) 479-2474
(0223) 155019937
bios_argentina@yahoo.com
www.bios.org.ar

ANEXOS:
– Material explicativo sobre riesgos asociados a los químicos detectados.
– Notas de preocupación de expertos.

ORGANOFOSFORADOS
Los organofosforados son sustancias orgánicas de síntesis, es decir, fabricadas por el hombre, no existen en forma natural. Están conformadas por un átomo de fósforo unido a 4 átomos de oxígeno o en algunas sustancias a 3 de oxígeno y uno de azufre. Una de las uniones fósforo-oxígeno es bastante débil y el fósforo liberado de este “grupo libre” se asocia a la acetilcolinesterasa. La acetilcolinesterasa se encarga de degradar la acetilcolina (ACh). Al no destruirse la ACh se produce una hiperactividad nerviosa que finaliza con la muerte del individuo. Sus características principales son su alta toxicidad, su baja estabilidad química y su nula acumulación en los tejidos, característica ésta que lo posiciona en ventaja con respecto a los organoclorados de baja degradabilidad y gran bioacumulación .
En farmacología, un inhibidor de la acetilcolinesterasa, inhibidor de la colinesterasa o anticolinesterasa es un compuesto químico que inhibe a la enzima colinesterasa impidiendo que se destruya la acetilcolina liberada, produciendo como consecuencia un aumento en la concentración y en la duración de los efectos del neurotransmisor.
Por la baja estabilidad del compuesto puro, denominado oxon, en la aplicación comercial, se agrega un atomo de azufre . Estos organofosforados se denominan tiones. Esta composición hace que los organofosforados penetren las membranas biológicas más rápido aumentando su potencial toxico.
En el ambiente, estos tiones se transforman en oxones por acción del oxigeno y la luz solar y en el organismo por acción de las enzimas hepáticas.
Las características fundamentales de los organofosforados son:

– Son liposolubles, por lo cual penetran fácil y rápido en los organismos animales.
– Son poco volátiles por poseer baja presión de vapor.
– La degradación se produce por hidrólisis en medio alcalino.

Se absorben por vía cutánea, respiratoria o digestiva, cualquier solución de continuidad en la piel (herida) favorece la penetración por esa vía.
La vida media de los organosforados y sus metabolitos en el organismo es de aproximadamente 48 horas. La eliminación es principalmente por orina y, en menor medida heces y respiración.
Su acción se basa en la inhibición irreversible de la enzima acetilcolinesterasa. Esto hace que la acetilcolina se acumule en los receptores colinérgicos produciendo una estimulación excesiva de estos receptores en los sistemas nerviosos central y periférico.
Dependiendo de la actividad de los organofosforados, sus efectos pueden clasificarse en:

MUSCARINICOS
– Ojos: dificultad en la acomodación, congestión conjuntival, miosis, visión borrosa.
– Membranas mucosas: hiperemia, rinorrea.
– Pulmones – bronquios: Broncorrea, cianosis, disnea, dolor torácico, bronco constricción.
– Aparato digestivo: dolor colico, diarrea, incontinencia fecal, nauseas, vómitos, sialorrea.
– Corazón: bradicardia.
– Vejiga: incontinencia.
– Piel: diaforesis.

NICOTINICOS
– Sinapsis ganglionares: Cefalea, hipertensión arterial, mareos, palidez.
– Musculo esquelético: calambres, debilidad generalizada, incluyendo músculos respiratorios, mialgias, parálisis fláccida.

EFECTOS SOBRE EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
– Ansiedad.
– Ataxia.
– Coma.
– Convulsiones.
– Depresión de centros respiratorio y circulatorio.
– Perturbación mental.

A causa de sus efectos rápidamente tóxicos estos productos fueron prohibido o severamente restringidos en su uso rural. Sin embargo, su uso se mantiene, como insecticida, en las pequeñas explotaciones (huertas comerciales o familiares). Generalmente el productor o la persona que los usa tiene escaso o nulo conocimiento sobre su peligrosidad.

DIMETOATO
Es un organofosforado: (S-N-Metilcarbamoilmetil)fosfoditioato de o,o-dimetilo. Su persistencia en el ambiente es baja. En suelo tiene una vida media que varía de 2.5 (en zonas lluviosas) hasta 120 días; sin embargo, el valor más representativo es de alrededor de 20 días. Por su parte, su vida media en agua (ríos) es de 8 días. En el aire húmedo es degradado fotoquímicamente por reacciones de hidrólisis y oxidación. En suelo sufre una biodegradación rápida que depende de la temperatura, contenido de humedad, pH, tipo de suelo, número de microorganismos, cantidad de plaguicida aplicado y grado de evaporación. Por ello, se biodegrada en mayor proporción en suelos pesados, con pH alcalino y en los cuales se han aplicado concentraciones elevadas de Dimetoato. Se adsorbe muy débilmente a las partículas de suelo, por lo que su lixiviación hasta aguas subterráneas puede ser considerable. La volatilización es un mecanismo de disipación importante de este plaguicida en la superficie de suelos secos, entre un 23 y 40 % del Dimetoato aplicado se pierde por evaporación. En los cuerpos de agua no se une a los sedimentos o sólidos suspendidos y se degrada rápidamente por medios químicos y biológicos. La fotólisis y volatilización no son importantes en este medio. Sin embargo, la hidrólisis tanto en agua como en suelo contribuye significativamente a eliminar este plaguicida del ambiente, sobre todo en medio alcalino y en presencia de algunos iones metálicos (Cu++, Fe+++, Mn++), produciendo Desmetildimetoato como principal producto de degradación. No se bioacumula en los organismos acuáticos. Es absorbido por las plantas, alcanzando en el néctar niveles tóxicos para algunos insectos. No obstante, puede ser metabolizado por los vegetales mediante reacciones de hidrólisis y oxidación, tanto en su superficie como en el interior.
Es un insecticida organofosforado de acción indirecta ya que actúa a través de su metabolito el dimetoxon.
Como se presenta en forma de polvo para su uso las vías de absorción más frecuentes son la dérmica y la respiratoria.
Los signos de intoxicacion son los de los organofosforados.
El uso de organofosforados en los vegetales de mesa implican un riesgo importante para los consumidores. Existen regulaciones acerca de los periodos de tiempo en los que una especie a la que se la aplico veneno no debe salir a la comercialización. La realidad es que estas regulaciones casi nunca se cumplen.
Otra manera de disminuir el riesgo de intoxicación es el lavado concienzudo de los alimentos antes de su preparación.

REFERENCIAS
– http://www.cricyt.edu.ar/enciclopedia/terminos/Organofosf.htm
– Las bases farmacológicas de la terapéutica. Goodman y Gilman 8va edición
– www.cepis.ops-oms.org/bvsacd/eco/036113.pdf

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Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 22 de febrero 2010

Lic. Silvana Bujan
BIOS
S / D

De nuestra mayor consideración,

Por la presente contestamos a su carta del 10 de febrero donde nos solicita nuestra opinión profesional sobre el caso de contaminación de las muestras de verduras con residuos de plaguicidas están tratando en BIOS.
Hemos tomado contacto con la información que nos envía sobre los análisis de las muestras de verduras a la venta encontradas en el Mercado Concentrador de Frutas y Hortalizas e Mar del Plata donde se ha detectado la presencia de plaguicidas organofosforados.
Volcamos a continuación la información solicitada sobre los plaguicidas Clorpirifos y Dimetoato encontrados en los análisis de las muestras mencionadas. El Clorpirifos y el Dimetoato son plaguicidas organofosforados sintéticos clasificados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como Tipo II, o sea moderadamente tóxico. Estos plaguicidas son conocidos inhibidores de la colinesterasa, tóxicos para el desarrollo y la reproducción, posibles carcinógenos y sospechados disruptores endocrinos.
La exposición en el adulto se produce por inhalación, absorción por la piel o ingesta de alimentos contaminados con residuos de estos plaguicidas.
Como atraviesan la placenta y aparecen en leche materna, la exposición puede presentarse desde la concepción y durante todo el embarazo así como también en los primeros meses de vida cuando se completan las etapas del desarrollo.
Su acción tóxica como biocida se basa en la inhibición de la enzima colinesterasa que interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos. Este proceso también tiene lugar en los seres humanos cuando toman contacto con estos químicos. Por la naturaleza de su acción tóxica, la exposición postnatal a estos plaguicidas organofosforados puede producir síntomas de neuro-toxicidad (agudos y crónicos).
Están sospechados de ser disruptores endocrinos lo que significa que también pueden interferir con la función hormonal normal, por ejemplo de los estrógenos, andrógenos y de la hormona tiroidea.
Los síntomas de intoxicación aguda son salivación y lagrimeo excesivos, debilidad, nausea, vómitos, diarrea, dolor de cabeza confusión y mareos, si la intoxicación es grave aparecen temblores, convulsiones y parálisis respiratoria pudiendo llevar a al coma y la muerte.
El tenor de la gravedad de la intoxicación aguda depende de la dosis que está relacionada con la concentración del tóxico en el alimento, la cantidad de alimento ingerida pero también influye la vulnerabilidad del sujeto que la ingiere determinada por la edad (por ejemplo en niños, ancianos), estado de salud (enfermedades debilitantes como insuficiencia hepática o renal) o situaciones especiales (por ejemplo embarazo y tratamientos médicos).
Estos plaguicidas están clasificados como “posibles carcinogénicos” en seres humanos para la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA USA). La misma agencia establece que existe en humanos “mutagenicidad positiva asociada con el Dimetoato”.
Actualmente ya existen estudios científicos publicados que relacionan al Clorpirifos y al Dimetoato con alteraciones del neuro- desarrollo embrio-fetal.
Estas alteraciones del desarrollo del sistema nervioso pueden tener consecuencias de por vida, son independiente de la dosis de exposición ya que basta la presencia del químico para alterar el desarrollo del cerebro y de las estructuras nerviosas nobles. Estas alteraciones se expresan en la infancia mediante problemas cognitivos (de aprendizaje, memoria, lectura), motores (temblores y ataxia) y de comportamiento (por ejemplo hiperquinesia).
Basándose en estos efectos sobre la salud es que se han establecido restricciones y límites de tolerancia de los residuos de estos químicos fosforados en alimentos para reducir la exposición de las poblaciones más vulnerables (embarazadas, jóvenes en edad reproductiva, niños, ancianos y enfermos).
Las embarazadas, los niños, ancianos y enfermos pueden tener una sensibilidad aumentada a los químicos tóxicos además de reducida su capacidad de metabolizar y eliminarlos, por lo se los considera incluidos entre las poblaciones vulnerables a químicos tóxicos. La exposición de jóvenes en edad reproductiva facilita la presencia de los plaguicidas en el líquido seminal que acompaña al los espermatozoides y en los primeros momentos de la concepción.
Sin más, quedamos a su disposición y le saludamos cordialmente.

Atentamente,
Dra. Lilian Corra
Bulnes 2009 2°A
CP 1425
Ciudad de Buenos Aires
Argentina
Tel/Fax: +54-11-48232298
aamma@aamma.org
http://www.aamma.org

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Marcos Paz, 16 de febrero de 2010

GRAIN manifiesta su exterma preocupacion por el hallazgo de residuos de Clorpirifos y Dimetoato en morrón, apio y lechuga manteca en los estudios realizados recientemente por la organización BIOS en Mar del Plata.
A partir de las siguientes consideraciones:

– Se trata en ambos casos de dos insecticidas organofosforados sistémicos de moderada toxicidad en humanos por lo que el límite acepatdo de su presencia en hortalizas es cero. Ambos insecticidas se encuentran catalogados dentro de los organofosforados en la Categoría II que poseen una DL 50 de 50 a 500 mg/kg. La alarmante cantidad presente en las hortalizas estudiadas (entre 0,17 y 0,45 mg/kg) pone en evidencia el riesgo que implican para la salud humana.

– Mucho más teniendo en cuenta que se trata de inseciticidas liposolubles que se absorven por vía intestinal y atraviesan con facilidad las barreras biológicas y pueden acumularse en tejidos grasos provocando acumulación en los mismos y provocar toxicidad tardía por liberación tretrasada.

– Dado que la vida media de los organofosforados y sus productos de biotransformación es relativamente corta (horas a días) es evidente que la aplicación de los mismos en las hortalizas fue en fecha muy cercana a su comercialización.

– Se trata de inhibidores de la colinesterasa que por la exposición a altas concentraciones o por un período prolongado, pueden originar cuadros clínicos que persisten por varios meses e incluyen alteraciones de las funciones cognoscitivas neuroconductuales y de la función neuromuscular. Así, se han reconocido algunos síndromes asociados con la exposición crónica, figurando como principales los siguientes:

1.- Lesión neuropsicopatológica retardada. Puede manifestarse por fatiga crónica, cefalea, disminución en la libido, intolerancia al alcohol y nicotina e impresión de envejecimiento precoz, o presencia de síncope, defecto de memoria y demencia, datos que pueden persistir hasta 10 años después.
2.- Síndrome intermedio. Incluye debilidad muscular, afección de músculos inervados por nervios craneales (músculos de la respiración y flexores cervicales) y alto riesgo de muerte por problemas respiratorios.
3.- Síndrome de neurotoxicidad retardada. Se caracteriza por flacidez inicial, debilidad muscular de extremidades, seguida por espasticidad, hipertonicidad, híperreflexia, clonus y reflejos patológicos, indicativo de daño al haz piramidal y a neuronas corticales.

Por estas razones es que recomendamos que se tomen medidas urgentes en relación a este gravísimo problema sanitario que afecta a nuestra comunidad.

Carlos A. Vicente
Responsable de Información para América Latina, GRAIN,
www.grain.org

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Marcos Paz , 10 de febrero 2010

Desde la Red de acción en plaguicidas y sus alternativas de América Latina, RAPAL; una red que agrupa a organizaciones de la sociedad Civil, organizaciones de productores y universidades y que desarrolla tareas de investigación, capacitación y denuncia desde hace 26 años, deseamos manifestar nuestra más profunda preocupación y el deseo de que se tomen medidas pertinentes ante los resultados hallados en la investigación realizada por la organización BIOS sobre hortalizas destinadas al consumo humano en las cuales se hallaron restos de plaguicidas que superan los límites máximos permitidos.
Esta situación demuestra que el tiempo de carencia, tiempo que debe mediar entre una aplicación de plaguicidas sobre un vegetal y su cosecha, son vulnerados así como no se realizan los controles obligatorios en los mercados de concentración
Las hortalizas analizadas; lechuga, Morrón y apio , mostraron una carga de DIMETOATO y CLORPYRIFOS mas alta de los límites máximos establecidos . Se trata de plaguicidas con un efecto agudo y crónico sobre la salud pudiendo provocar desde dolor de cabeza y nauseas hasta provocar dolores neuromusculares, afecciones en el sistema respiratorio e interferir en la fertilidad masculina y femenina.
Teniendo en cuenta que se trata de hortalizas de consumo frecuente en la población, a que se consumen sin pelar y a que el ocasional lavado antes del consumo no disminuye ostensiblemente la carga de plaguicidas, consideramos que se trata de un hecho de suma gravedad por lo cual solicitamos tomar las medidas pertinentes a fin de sancionar a los responsables y encarar adecuados planes para lograr una adecuado monitoreo de las hortalizas y frutas comercializadas y así asegurar alimentos sanos y limpios para todos
Cordialmente

Ing Agr. Javier Souza Casadinho
Coordinador regional RAPAL

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